Místeres y gripes

Yo quiero mudarme a Noruega pero, si no fuera posible, me basta con que me devuelvan el dinero de mis impuestos.

Antecedentes históricos: con motivo de las fiestas locales, montaron un escenario en la plaza que está al lado de mi casa. Hasta aquí todo correcto. Lo malo es que eso ocurrió hace un mes y medio. ¡Un mes y medio! ¡¿Qué tipo de fiestas patronales duran un mes y medio, por dios bendito?!

Los hechos: Ya que el escenario está, pues han aprovechado para celebrar todo tipo de actos culturales, entre ellos una especie de concurso de reggaeton. En estos momentos, por ejemplo, está teniendo lugar el concurso de Mister Mi Provincia. Ya es malo tener que oir a un presentador casposo diciendo ‘Mister Granadilla de Abona’, ‘Mister el Pinar de El Hierro’ etc., mientras suenan las Cuatro Estaciones de Vivaldi con fondo rítmico chumba-chumba y la actuación del grupo ‘las Divinas Son’, de estilo a medio camino entre el  reggaeton, el merengue y el chonismo-flamenco tipo Camela (las he buscado en el youtube y no salen pero es algo parecido a esto). Eso, decía, es malo. Pero lo peor es que ya antes había soportado dos ensayos generales y mañana me toca el concurso de Miss Lo Mismo.

Implicaciones: Que a mí me da igual que los jóvenes se presenten a esto, que serán mayores de edad y sabrán lo que hacen. Lo que me fastidia es a) que estén un mes y medio escandalizando el barrio y sobre todo b) que se pague con dinero público. Porque todo este despliegue de luz y color está patrocinado por ¡el Ayuntamiento! (y en mucho menor medida por confecciones Manoli y Zumeria El Mango Alegre). O sea, el mismo ayuntamiento que ha cerrado la biblioteca pública municipal por falta de fondos, el mismo que gestiona una única piscina pública para más de cien mil personas y que tiene listas de espera de años, se da el lujo de organizar una chorrada de mister y misses. Que estas cosas, de toda la vida, las pagan las asociaciones de empresarios del turismo y se celebran en hoteles decadentes donde se invita a Luis María Ansón, ¡no se pagan con los impuestos de los trabajadores!

Conclusiones: Que estoy muy indignada, hoygan.

gripe-porcina-portada

• Claro, que hay cosas que ni en Noruega. Desde que se empezó a hablar de la gripe A (ex-gripe porcina) a muchos se nos puso la mosca detrás de la oreja. Alarmismo injustificado según los datos que se iban oyendo, muchas preguntas y pocas respuestas. Pues bien, si quieren aprender algo del tema no se pierdan este vídeo. Es largo pero VALE LA PENA y, sobre todo, es la opinión de una persona iteligente, formada e informada, basada en datos científicos, no paranoias leidas en la-cia-tiene-un-laboratorio-secreto-en-marte.com

Octubre 10, 2009. La cosa política, Sociología de campo y playa, Vídeos. 12 comentarios.

La responsabilidad del escritor

Dijo Unamuno: “El escritor sólo puede interesar a la humanidad cuando en sus obras se interesa por la humanidad”. Y digo yo: “El escritor sólo puede interesar a la humanidad cuando es interesante”. Parece una perogrullada pero no lo es tanto. O sea, de acuerdo con que el escritor debería mostrar interés frente a las cuestiones sociales. Al menos debería conocer la naturaleza humana, saber en que mundo vive y tener un mínimo de contacto con los problemas y preocupaciones de la gente. Eso está bien. Pero antes que nada, y si no todo esfuerzo será inútil, un escritor debería saber escribir. Y, sobre todo, no insultar la inteligencia de sus lectores. No me digan que no jode cuando llevan un único libro para leer en un avión (o en algún lugar remoto como una plataforma petrolífera o una granja en Utah) y resulta ser, no ya un peñazo, que mira,  hay momentos para todo, sino una tontería intragable e infantiloide. Pues eso, que es una irresponsabilidad enorme por parte del escritor. De hecho, es una afrenta equiparable a la del colega que se ofrece a acompañarte al dentista y después te deja allí sola, tirada como agua sucia.

Lo del dentista no me ha pasado nunca pero lo de los libros que te abandonan cual desodorante de mercadillo, infinidad de veces. El último caso ha sido el de “El niño con el pijama de rayas”. Supongo que a estas alturas ya todo el mundo sabe de que trata porque es el típico libro del que se han escrito infinitas críticas, todas buenas, en los más reputados medios de comunicación de medio mundo además de que le han dado ochenta mil premios y lo han traducido a treinta idiomas. Pero por si no lo saben, tata de un niño,  hijo de un oficial nazi, que se traslada con su familia a Auschwitz porque a su padre lo hacen comandante del campo. El angelito, de nueve años, puede ver desde su ventana que hay personas famélicas y tristes (sic.) vestidas con pijamas de rayas viviendo dentro de un recinto alambrado. Pero, oye, no tiene ni idea de quienes son ni qué hacen. Vale que el crío no tenía que saber que eran judíos ni lo que estaba pasando allí exactamente pero tratar que creamos que el niño pensaba que aquello era una colonia de vacaciones o vete tú a saber qué, eso sí que no. Que una cosa es la ingenuidad y otra la estupidez. Y estamos hablando de un churumbel de nueve años, no de cuatro como los que tenía el crío de “La vida es bella” de tema similar. Cualquiera que haya tratado con niños sabe que son seres pensantes, casi podríamos decir que son seres humanos, como dirían los Les Luthiers. Lo sé muy bien que vengo de pasar una semana de vacaciones con una sobrina, de precisamente nueve años, y sabe latín. Y no me vengan con que en aquella época no había televisión ni internet, que orejas y ojos siempre ha habido. En definitiva, que como el tema central de la novela es absurdo, todo hace aguas por todos lados. Y conste que no tengo nada en contra de la ficción ni soy la típica tiquismiquis que se indigna por ver  un reloj casio en el brazo de un legionario figurante en una película de romanos. Es que sencillamente me parece que el autor primero escoge un tema terrible y doloroso pero en cierto sentido fácil (todos sabemos que los nazis eran malos) y después insulta la inteligencia de sus lectores. Y además es que está mal escrito: para explicar que el niño protagonista es bueno se narra un gesto amable con la asistenta; para explicar que su hermana es mala, se describe una actitud despótica de la chica con la misma asistenta. Y así todo.

Me consiguió indignar el libro. No entiendo a qué tanto halago y tanto premio a una novela de la que nadie se acordará dentro de cinco años… aunque Disney va a hacer una película. Qué fuerte, Mari.

Septiembre 15, 2008. La cosa política, Reflexiones. 9 comentarios.

United Islands of Canary

Tras varias consultas en empresas de mensajería y mudanzas de ambos lados de la frontera Cal-Mex he descubierto que existe un país independiente llamado Islas Canarias (Canary Islands para los gringos) adonde enviar un paquete cuesta el doble que enviarlo al país llamado España o Spain. Y sin resoluciones de la ONU, ni planes Ibarretxe ni Estatuts.

Abril 9, 2008. Entradas telegráficas, La cosa política. 11 comentarios.

El paraíso según Adán

Siguiendo con el tema post electoral, hace poco decía que me alegraba de que Coalición Canaria (CC) hubiera perdido un escaño en estas últimas elecciones. Alguna de las razones de esta alegría se explican muy bien en este atículo de Pascual Serrano sobre el libro “El Paraíso según Adan” de Ramón Pérez Almodóvar y José M. Castellano Gil, que copio abajo y que yo resumo así: CC reune a los caciques de toda la vida y a un puñado de advenedizos que, apelando a los sentimientos de canariedad(*) y de exaltación de lo propio y aprovechándose del provincianismo rancio de gran parte del electorado, lleva años en el poder haciendo y deshaciendo a su antojo. Claro, que como dice el autor del artículo, hay otros presidentes autonómicos que también han encontrado su paraíso. Flaco consuelo.

(*) Lo de canariedad viene a ser la exaltación de la identidad canaria entendida mayormente como folclorismo. Curiosamente la canariedad debe virar a insularidad (cada uno la suya, no hay que confundirse) siempre que interese y es que en realidad CC es la primera en fomentar y azuzar el enfrentamiento entre islas (de hecho en Gran Canaria no se comieron un rosco). Eso sí, cuando se trata de ir a lloriquear a Bruselas o de culpabilizar a Madrid de los fracasos de su propia política incompetente todos volvemos a ser canarios. Imagino que de puro estúpido el concepto es dificil de entender para los no iniciados. Lo triste es que funciona, ¡vaya si funciona!

Medios alternativos / Rebelión.- Pascual Serrano. Durante la transición y el debate de las autonomías fuimos muchos, al margen de pasiones y pulsiones nacionalistas, quienes creíamos que una descentralización de las competencias de gobierno supondría una mayor eficacia y mejor gestión al tomarse las decisiones en órganos más cercanos a la ciudadanía.

El tiempo no parece que nos haya dado la razón. Son muchas las autonomías, provincias, comarcas y ayuntamientos donde el caciquismo, el amiguismo, la corrupción y la connivencia entre poder económico local y políticos ha tomado el control de las decisiones públicas, el uso de los fondos colectivos, las contrataciones y destino de los recursos y, por supuesto, la mordaza de cualquiera que quiera levantar la voz.

Y uno de los medios para seguir manteniendo este sistema es lograr que en el debate de la opinión pública siga manteniéndose la discusión sobre los estatutos de autonomía, las competencias y las reyertas entre administraciones autonómicas, forales, cabildos, diputaciones, mancomunidades, ayuntamientos, distritos… Hasta han logrado que todo el Estado español discuta durante dos años de un estatuto de autonomía, el de Cataluña, que luego resultó que ni siquiera les importaba a los catalanes, porque ni fueron a votar.

El potaje de administraciones se ha demostrado de gran utilidad para marear la perdiz. No hay más que escuchar los debates institucionales en las administraciones regionales y locales, son peloteos sobre competencias de otras administraciones, acuerdos, contratos y convenios entre ellas; financiaciones, cofinanciaciones y refinanciaciones; ayudas, subvenciones, fondos de cooperación, de solidaridad, de cohesión…

Cuando surge un escándalo de corrupción, un trágico accidente o una demanda ciudadana, todos los responsables reaccionan con un resorte especial para señalar con el dedo a la otra Administración.

Las autonomías nacieron, crecieron y se reprodujeron responsabilizando a Madrid de sus problemas y deficiencias. Incluso en la actualidad informativa, la política nacional y su debate ocupa casi toda la agenda informativa a pesar de que la Administración central ya apenas gestiona el quince por ciento del presupuesto público nacional. En ese caldo de cultivo es como se ha enquistado en las administraciones autonómicas –y en las locales- una clase políticoempresarial que ha convertido el más rancio caciquismo, el abuso y la corrupción en el modelo político dominante.

Y uno de los casos más elocuentes es el de Canarias, una autonomía donde lo políticos locales han hecho de la responsabilización de Madrid –ahora ya Bruselas- y del victimismo su seña de identidad. El libro “El paraíso según Adán”, subtitulado “Veinticinco años de caciquismo autonómico”, de Ramón Pérez Almodóvar y José M. Castellano Gil, nos detalla toda esa pobredumbre donde el partido del presidente Adán Martín lleva casi veinte años gobernando y sigue achacando las deficiencias de su administración a la “herencia dolorosa”.

Sus autores han sufrido las iras del poder, en lógica coherencia, con el panorama de control asfixiante que denuncian en su libro. José M. Castellano Gil, doctor en Historia, que estuvo durante los años 1999 y 2000 al frente del Museo de Historia de Tenerife, se enfrenta a un expediente disciplinario por la publicación del libro.

Por su parte, el periodista Ramón Pérez Almodóvar, fue cesado de redactor jefe de la Agencia Canaria de Noticias por denunciar en febrero de 2004 una actuación irregular de los dirigentes de Coalición Canaria en Tenerife.

Leyendo este libro podremos saber cómo “funciona” el gobierno canario. Gastando 3.600.000 euros en una campaña para decir a los ciudadanos que eran canarios o estableciendo lo que llaman una Reserva de Inversiones de Canarias (RIC), que no es otra cosa que los empresarios solo tributarán por el diez por ciento de sus beneficios por lo que, según nos cuentan los autores del libro, el pasado año ya se habían ahorrado 12.300 millones de euros en impuestos. El presidente autonómico participará en empresas que reciben subvenciones del propio gobierno y concesiones públicas de administraciones gobernadas por su mismo partido. Se podrá decir a los cuatro vientos que un instituto tecnológico ha recibido un premio internacional aunque sea mentira y conceder premios a trabajos inéditos de investigación que ya se han publicado tres veces. En Canarias tampoco hace falta que los empresarios paguen el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales o los Actos Jurídicos Documentados. Las arcas públicas ya buscarán llenarlas subastando su voto en Madrid, llorando a Bruselas o denunciando la “herencia dolorosa”, la deuda histórica o el genocidio guanche. Una buena plantilla de periodistas en gabinetes de comunicación, una adecuada política de contratación de publicidad en los medios locales y los accionistas apropiados en los medios de comunicación garantizarán el control de todo los que se dice, se oye o se ve.

La garantía del mantenimiento del poder se termina manejando mediante una ley electoral que obliga a conseguir un 30 % de votos en una isla o el 6 % en toda la región. Y una concejala de la oposición puede estar esperando indefinidamente a que le den la relación de personas contratadas por los distintos organismos municipales en puestos de libre designación y le digan cuánto cobran.

Y si se trata de tener contento a un dirigente vecinal se contrata a su empresa para que dé una conferencia por 4.953 euros, aunque luego no haya constancia de que se realice pero sí de que se paga. También se puede contratar a un amigo para la sufrida labor de realizar una base de datos de Honores y Distinciones del municipio.

Si queda algún cabo suelto en el entramado de poder se resuelve con la contratación a dedo de cientos de asesores, el cese de interventores municipales incómodos, plenos que despachan una docena de puntos en quince minutos y recesos cuando ven que la votación se puede perder. Para quien intente protestar hay subcontratas de limpieza que, custodiados por la policía municipal, eliminan los carteles que convocan a actos públicos. Y para que no estorben mucho los fiscales anticorrupción se les ahoga en asuntos ordinarios y precariedad de recursos. Para conocer todo esto, sirven libros como éste que nos ocupa.

Y, siempre, denunciando la invasión de las islas por un centenar de africanos pobres, nunca por doce millones de turistas ricos. Pero eso no les impide desvelarse por la lucha con la pobreza organizando una conferencia de Bill Clinton en Tenerife para hablar de ella con un presupuesto de 300.000 euros. Seguro que mejoró mucha la situación de los 400.000 pobres que, según Caritas, hay en la comunidad autónoma canaria.

Y si les preguntan por el ideario a estos políticos, bien claro está, lo dijo el presidente de Coalición Canaria, Paulino Rivero: “CC no es ni carne ni pescado, si es un potaje canario tenemos que ver con papas, bubangos y habichuelas”. Ya aclaró en una entrevista en un periódico nacional que ellos pactaban en Madrid con quien pagara la dote que necesitan las islas. Y si hay que “mojarse” opinando sobre el Plan Ibarretxe, el presidente autonómico lo resuelve diciendo que “Canarias no es una nación ni una nacionalidad, sino un Archipiélago Atlántico”.

Es lo que tiene ser una región periférica de ultramar, que entre Bruselas y Madrid, no hay modo de que los sufridos gobernantes locales puedan sacarla adelante.

Me temo que leyendo ese libro se pueden conocer más verdades que viviendo diez años en las islas.

Pero que no se confundan los autores, en España hay más presidentes autonómicos que han encontrado su paraíso. Lo cual, por supuesto, nunca debe ser un consuelo.

“El Paraíso de Adán. Veinticinco años de caciquismo autonómico”. Ramón Pérez Almodóvar y José M. Castellano Gil. Asociación Taller Cultural de Comunicación.

Marzo 13, 2008. La cosa política. 4 comentarios.

Hont no tiene la culpa

En estos días de post elecciones se está hablando mucho del sistema electoral español y en particular de que la ley D´Hont favorece a los partidos nacionalistas y perjudica a los grupos minoritarios con implantación nacional como IU. Y es verdad que este sistema tiende a beneficiar a los partidos más votados pero no es cierto que a él se deba que por ejemplo Izquierda Unida, siendo el tercero en número de votos, haya obtenido sólo dos escaños en el congreso como tampoco lo es que los partidos nacionalistas consigan más diputados de los que se merecen por obra y gracia de Hont. Lo que digo se ilustra muy bien en la tabla que incluyo abajo.

Lo que he llamado “Escaños A” (en negrita) son los escaños obtenidos por cada partido tras el recuento de votos, es decir, los escaños reales. Los “Escaños B” son los que se debería haber asignado a cada partido de haberse usado un sistema proporcional puro (he dividido la suma de los votos entre el número de escaños para calcular el precio de cada diputado y así, tras dividir los votos de cada partido por este valor y aplicando un redondeo de campo y playa, obtener los escaños correspondientes). Por último la columa “Escaños C” nos da los que conseguiría cada grupo de haberse aplicado la ley D´Hont considerando que hay 350 escaños a repartir (he usado este programilla que está muy chulo). O sea, que según esta tabla, aún usando el sistema de Hont, IU debería tener 14 diputados y no 2 como en realidad tiene. Entonces, ¿dónde está el truco?

El problema está en las circunscripciones electorales. Para sacar los datos de la columna de “Escaños C” he considerado que hay una única circunscripción con 350 escaños a repartir, cuando lo cierto es que en España hay 52 circunscripciones electorales, una por cada provincia más Ceuta y Melilla. A cada una le corresponde un cierto número de diputados proporcional a la población aunque cada provincia tiene asegurados como mínimo 2 escaños en el congreso (uno en el caso de Ceuta y Melilla). Así, sólo las provincias muy pobladas van a tener un número respetable de representantes mientras que en general los escaños a repartir por circunscripción son muy pocos y por eso son tan notables los efectos de redondeo. Si una provincia tiene tres representante, y visto que no se puede enviar a Madrid una fracción de diputado (ya lo intentó el rey Salomón con un niño y salió mal) sólo van a conseguir escaño los partidos muy mayoritarios. O sea, que Hont no tiene la culpa.

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Marzo 12, 2008. La cosa política, Reflexiones. 4 comentarios.