
Sigo en México por cuestiones laborales. Por circunstancias que no vienen al caso, me ha tocado conocer al campeón del mundo de boxeo de no sé qué categoría (una de las de flaquitos) que es de la misma ciudad donde yo paro. El muchacho se está preparando para un combate en Japón para revalidar el título o algo así. Es bastante simpático y tiene la nariz rota. Es raro esto del boxeo. Una se pregunta hasta que punto es correcto ver a dos chicos dándose mamporros, con peligro de sufir lesiones irreversibles, y difrutar del espectáculo. Yo desde luego ni disfruto ni lo considero propiamente un espectáculo. Aunque tampoco me ha dado nunca por seguir uno de estos combates y sólo he visto un poco de Rocky VIII (o IX, ya no sé). Me consuela que si el muchacho es campeón es porque es bueno, y si es bueno, recibirá menos porrazos. El Dr. Winston Grenald, en su libro “El Médico del cuadrilátero”, dice lo siguiente (las personas sensibles que se abstengan de leer el segundo párrafo en cursiva):
Fuerza es igual a masa por velocidad. La fuerza de un puñetazo es igual a la masa del guante, la mano y el hombro, y hasta cierto punto la masa del cuerpo del boxeador, dependiendo su habilidad para utilizar la masa de su cuerpo. La velocidad causada por el grado de contracción de los músculos que utiliza el boxeador al lanzar el golpe es una fuerza de aceleración inicial.
Al ocurrir el impacto del puño, éste golpea contra el cráneo debido a su relativa inercia, el cerebro se acelera después de haber recibido el golpe. Esto causa un desplazamiento del cerebro en relación con el cráneo. Como el cráneo está separado del cerebro solamente por una delgada capa de líquido, el golpe llega directo al cráneo causando un trauma directo al cerebro, esto puede ocurrir en la parte frontal del cerebro con la resultante fuerza de inhibición. Esto es lo que los médicos llamamos el contra-golpe. Los bazos capilares que están entre el cráneo y el cerebro pueden también dilatarse hasta desgarrarse, como resultado de esta fuerza de aceleración, causando hemorragias extradurales o subdurales.
Al final, me han liado de tal manera, que me he dejado grabar un vídeo dando ánimos al boxeador y diciendo que en España también lo apoyamos (!?). Y no había bebido ni nada. Quiera dios que el documento no acabe en el youtube. Pero sobre todo, quiera dios que no le pase nada al chico. Y si gana, pues mejor.
8 comentarios
Septiembre 15, 2009 a las 9:04 pm
No hay manera de encontrar el video en el youtube. Quiera Dios que sí lo han colgado y alguien lo encuentra, me lo pase.
¡Hola Maco! El boxeo, visto de forma racional, es una salbajada de pies a cabeza, pero visto a través de la escritura o el cine o la fotografía tiene una carga poetico desgarradora tremenda.
Septiembre 15, 2009 a las 9:06 pm
Mi abuelo fue boxeador (encima clandestino) y cuando se retiro le quedó cabeza para hacer y crear muchas otras cosas. Otros tiempos…
Septiembre 16, 2009 a las 2:03 pm
Mi abuelo también fue boxeador, y comentarista de boxeo, además de otras muchas cosas. En mi casa el boxeo estaba bastante presente cuando era niño. Con el tiempo he llegado a una conclusión: boxeo NO, toros NO.
Por cierto, el Dr. Winston Grenald debe de saber un huevo de lesiones encefálicas, pero de física anda pez. Fuerza es masa por aceleración (no velocidad). La fuerza por velocidad se llama cantidad de movimiento. No me gustaría tampoco recibir un golpe con demasiada cantidad de eso.
Septiembre 17, 2009 a las 10:08 am
Caray Iñigo, a ver si se verían las caras (y los puños) en alguna ocasión. El mío luchaba de noche en cementerios, apuestas. Su hermano le hacía de manager y concertaba los combates y las apuestas. Era un mundillo bastante sucio, soplos a la poli cuando se iba a perder la apuesta, intentos de compra de combates, peleas mas allà del ring…
De fisica no sé, pero el abuelo siempre me enseño ese golpe de:
amagoaladerecha-amagoaladerecha-pasoatras-ganchoinferioralaizquierdadirectoalhigado (golpe ganador, aunque creo que con las reglas de hoy dia no se puede hacer)
Septiembre 17, 2009 a las 10:46 am
Al fetge? ¿Por qué no? Mientras no le des en los güevos… de cintura para abajo, quiero decir.
A mí me han contado también siempre que el golpe al hígado es letal. Joder, esos tíos se pueden destrozar cualquier cosa por dentro. Me parece terrible.
No creo que se conocieran, aunque mi abuelo vivió una temporada en Barcelona. A saber. Era muy corpulento y tenía una fuerza bestial. Si has oído de algún vasco en las peleas clandestinas del avi, es posible que fuera el mío.
Septiembre 18, 2009 a las 1:32 pm
Mi abuelo no sé, pero yo no me enfrento a un vasco corpulento y de fuerza bestial ni jarto kalimocho.
Septiembre 21, 2009 a las 9:26 pm
Hostia, he quedado como el culo copiando la explicación física del fenómeno que efectivemente no tiene pies ni cabeza. Repitamos cien veces: ‘no copipegar cosas de internet sin leerlas bien primero’. En mi defensa diré que me centré en el segundo párrafo del asunto que es el que me intersaba para el post. Dicho esto, y con las orejas coloradillas, es verdad que el boxeo tiene un lado romántico muy chulo pero una realidad muy bestia.
Septiembre 23, 2009 a las 7:07 am
No estoy de acuerdo, Macorina. Es que me he puesto demasiado riguroso.
En un golpe, o un choque, no tiene sentido hablar de fuerza en sentido estricto, sin embargo es una idea que, coloquialmente, todo el mundo tiene en mente. Siempre se dice que un golpe ha sido muy fuerte, cuando lo que habría que decir es que ha sido muy energético.
El concepto de cantidad de movimiento no lo tiene claro nadie, pero el de energía sí. Lo que ocurre es que, desde el punto de vista de la Física, la energía del golpe (cinética en este caso) es “un medio de la masa por la velocidad al cuadrado”. Explícale a la gente normal eso. Es más fácil hablar sólo de la masa y la velocidad (que sería la cantidad de movimiento) para entender qué sucede. Y a eso le suelen llamar fuerza, porque es una idea más “entendible”.
Supongo que el artículo estará escrito para que lo entienda todo el mundo y, aunque estrictamente no sea cierto lo que se dice, se entiende mucho mejor.