1966: España es un país subdesarrollado. Sin embargo, aires de modernidad empiezan a soplar en las costas patrias: ha llegado el turismo. En aquellos años inocentes, el turismo de sol y playa con paella y sangría era lo más, y los turistas, aún no llamados guiris, eran seres fascinantes a los que observar cual a fauna del Serengueti. Ir de veraneo a Torrevieja, Alicante, era un sueño para la mayoría. Enseñar el ombligo en la playa era el colmo de la transgresión. Las conversaciones sobre los zumos de naranja de Iberia constituían en si mismas un metalenguaje propio de las élites viajadas que compartían el privilegio de haberse subido a un avión. España era diferente aunque por supuesto mejor, porque el Extranjero sería muy moderno pero, ¿se come tan bien como aquí? Pues mira, no.
El cine no fue ajeno al fenómeno y así vimos a Alfredo Landa y a José Luis López Vázquez en Torremolinos tratando de ligarse a cuanta extranjera se les ponía por delante .

2007: España es un país subdesarr… esteeeee, España es un país moderno. Ya no mola el turismo de masas porque es de catetos. Lo guay son las casas rurales en la Alpujarra o los chiringos en la costa vietnamita. Quien no ha hecho un trio en una cabaña de palmas de alguna exótica playa no tiene mundo. Ya no se come paella sino tortilla desestructurada. Ya no se habla de zumos sino de exprimidores de Philip Stark. Hay que saber de arte, de vino y de setas. España sigue siendo diferente pero por supuesto mejor, porque al Extranjero hay que ir pero, ¿se diseña tan bien como aquí? Pues tampoco.
En este contexto, el cine de promoción turística no podía quedarse estancado en Paco Martínez Soria y el par de suecas estupendosas. Hacía falta algo diferente, con glamour y un toque bohemio, urbano a la vez que delicadamente rústico, internacional pero exquisitamente tradicional.

Y entonces llegó Woody Allen y “Vicky, Cristina, Barcelona¨, que bien podría haberse llamado “Paco, Helga, Benidorm” de haberse grabado 40 años antes, y reinventó el género. Woody Allen poseído por el espíritu del País Semanal es realmente espeluznante. Porque él snob siempre había sido pero al menos el hombre era ingenioso y sus guiones inteligentes. Sin embargo, en esta última película, y para mayor lucimiento de la ciudad de Barcelona, no deja escapar un sólo tópico.

Dos guiris muy pijas y muy monas llegan a Barcelona donde son alojadas por una pareja amiga en una casita muy pintoresca en un etorno de ensueño (El País Semanal, casas con encanto, página 23). Son seducidas por Juan Antonio (Javier Bardem): el macho. Pasean por el parque Güell, van a catas de vinos, toman clases de catalanidad (sic), recorren las calles cochambrosas del Raval (supongo) y donde otros verían miseria ellos, que son espíritus libres, ven arte. Transcribo:
“Fueron a ver una escultura nueva de un amigo suyo. Le enseñó alguno de sus lugares favoritos de la ciudad y ella tomó fotografías. Juan Antonio era amigo de todas las putas y pensó que serían unos temas maravillosos.“
Van a un concierto de guitarra clásica y ella llora (como Pretty Woman en la ópera, recuerdo) mostrando una elevada sensibilidad. Beben vino en el jardín de la casa de él (Suplemento de muebles de Jardín, página 36) que por lo que se ve no ha sabido nunca lo que es un alquiler abusivo ni una hipoteca. Van de cañas y tapas:
“La llevó a comer con sus amigos que eran poetas, pintores y músicos.” (Por si no ha quedado claro lo repito: tener amigos soldadores, camioneros y reponedores de supermercado no mola nada) .
Por supuesto se relacionan entre ellos de dos en dos y de tres en tres. Ellas se besan porque una relación lésbica ocasional es chic, en contraposición a las relaciones entre hombres que sólo son cool en películas de temática gay. Y como ser feliz es cosa de idiotas y ser desgraciado, de marginales, ellos están ligeramente torturados debatiéndose entre la seguridad de la monogamia de larga duración y los placeres de las pasiones atormentadas (Cosmopolitan, página 9).
Ay, si es que no hemos cambiado nada…
6 comentarios
Diciembre 25, 2008 a las 1:32 am
xapó
Enero 4, 2009 a las 10:46 pm
Estoy de acuerdo contigo, la peli era una basura y hasta los actores son malos. Pe igual gana un poco al no doblarse a si misma. La verdad es que hace tiempo que no veo una buena peli, será que no basta, como antes, con ir al cine, ni las pelis de Woody Allen con ser las pelis de Woody Allen
Pero sobre todo, coincido en que ser feliz es cosa de idiotas y ser desgraciado es chic, sobre todo en Barcelona y si tienes dinero, claro!Ser desgraciado en Canarias no parece ser tan chic.
¡Hala, para que luego digas que no te leo!
Enero 28, 2009 a las 10:09 am
Joder escribe más
Febrero 24, 2009 a las 10:39 am
No hace falta que escriba más, si lo poco que escribe lo clava
Marzo 8, 2009 a las 10:34 pm
Pero se la añora…
Octubre 21, 2009 a las 12:23 pm
¡¡¡¡Genial!!! ¡¡¡¡Genial!!! Me he metido aquí buscando fotos de jinetes y encuentro lo que yo siempre he pensando, expresado con la gracia y mala leche que a mi me gustan (y bien escrito, porque hay por ahí cada texto…). !Más, más¡ Yo tampoco soporto El País Semanal, ¿se estará volviendo idiota toda España? Si quedan lectores así, espero que no. Besotes