La mala educación
Como el Guadiana, mi blog emerge de nuevo tras una larga (y ya habitual) ausencia, esta vez un poco justificada por un nuevo cambio de país y de curro. Ahora que por fin vuelvo a tener internet en casa, puedo decir que estoy definitivamente instalada (en realidad hace más de dos semanas que tengo internet pero una es vaga) y ya puedo re-inaugurar este espacio que tantas alegrías me ha dado.
Llegar de guiri a un sitio que conoces bien tiene su gracia. Una puede tomar distancia y hacer sociología pero, por otro lado, es imposible no sentirse implicada y por tanto dolida por ciertas cosas. Así de entrada, me ha llamado mucho la atención la bordería que anda por doquier. Aquí unos ejemplos ilustrativos:
Escena 1: Voy en bicicleta por el único carril bici de la ciudad (el tema de ‘Bike and the City’ merece un post aparte). Delante, un chico camina haciendo zig-zag entre las líneas discontinúas del susodicho carril mientras habla por el móvil. Para evitar un atropello me paso a la acera (anchísima) y al adelantar al muchacho le recuerdo amablemente que va por el carril bici a lo que él responde con desdén: ‘tranquiiiiila’. ¡¡¿¿Tranquila??!!
Escena 2: Llamo por teléfono a un compañero de trabajo, al que no conozco personalmente, para tratar un tema laboral. La conversación discurre tal que así:
- ‘Buenos días, soy Fulanita de Tal, quería hablar con Menganito de Cual’.
- ¡¿Qué?! (más exigiendo que preguntando)
- ¿Eres Menganito?
- ¡¿Qué?!
Supongo entonces que debe tratarse efectivamente de Menganito y le digo lo que quería.
Escena 3: Voy caminando por la calle y de frente se acerca un chico que pasea un perro. Al llegar a mi altura el perro se cruza, la correa que lleva se enreda entre mis piernas y casi me caigo al suelo. Esta vez, el chico si habla con educación… ¡pero con el perro! Le recrimina cariñosamente al animal el haberse cruzado. A mí ni me mira. En fin.
La gente no se da cuenta de lo importante que son los pequeños gestos cotidianos y como un “buenos días” puede alegrarte el día y su ausencia hundirte en la miseria. No sé si fue Camus el que decía que el hecho de que un conocido no te devuelva un saludo puede ser una buena razón para suicidarse.
Y ahora una canción que no tiene nada que ver con el tema pero es muy animada y me apetecía. Con todos ustedes Caetano Veloso cantando “A luz de Tieta” de la banda sonora de “Tieta de Agreste”, una peli muy chula, basada en un libro de Jorge Amado, donde Sonia Braga está estupendosa.